miércoles 18 de marzo de 2009

Ayùdame a mirar!


Diego no conocìa la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevò
a descubrirlo.
Viajaron al Sur.
Ella, la mar, estaba mas allà de los altos mèdanos,
esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas dunas de arena,
despuès de mucho caminar, la mar estallò ante sus ojos.
Y fuè tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor que el niño quedò
mudo de hermosura.
Y, cuando por fin consiguiò hablar, temblando, tartamudeando, pidiò a su padre:
-¡Ayùdame a mirar!...

Fragmento del Libro de los Abrazos, de Eduardo Galeano.

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